Empresa y microexpresiones

12.928 views

Se consideran microexpresiones todas aquellas expresiones faciales de las emociones que una persona siente en un momento concreto de tiempo. Las microexpresiones son expresiones faciales desarrolladas que duran entre 1/8 y 1/2 segundo, y sin embargo son expresiones completas.

El rostro de una persona siempre ofrecerá información sobre la emoción que está sintiendo o sobre la emoción que pretenda ocultar. Es evidente que detectar estos indicadores no es tarea simple.

Para analizar fiablemente los indicadores, hay que tener en cuenta:
  1. Las microexpresiones faciales resultantes de las siete emociones básicas: tristeza, alegría, miedo, ira, desprecio, sorpresa y asco tienen carácter universal, es decir, son las mismas en todas las personas, sea cual sea su procedencia, cultura, sexo o edad.

  2. Las microexpresiones faciales están influenciadas por la experiencia del individuo y por el entorno en el que se ha desenvuelto a lo largo de su vida, considerando el factor cultural, ya que en función de las diferentes culturas, la expresión de las emociones, especialmente la intensidad, varía en la expresión facial de las mismas.

  3. También puede ocurrir que aparezcan dos emociones simultáneas, o lo que es más habitual, una emoción y la intención de ocultar esa emoción. Cuando el individuo pretende engañar, la microexpresión más evidente será la que está falseando, y la emoción o emociones verdaderas serán aquellas que aparezcan de manera fugaz.

  4. Un último elemento a tener en cuenta, son las microexpresiones abortadas, las cuales duran más que las microexpresiones sinceras aunque no son completas.

Siempre hay que tener en cuenta el carácter filogenético y cultural, así como la experiencia del individuo en el que se estén analizando los indicadores de sus microexpresiones.

Las microexpresiones en la empresa

El análisis de las microexpresiones es de tremenda utilidad en ámbitos empresariales, alcanzando una gran importancia a la hora de negociar con clientes y proveedores o de gestionar equipos, especialmente directivos.

Con la formación adecuada y estando un poco atento, se pueden reconocer las emociones que sienta nuestro interlocutor y por consiguiente valorar si su expresión verbal y no verbal es congruente.

Es evidente la utilidad para detectar pistas o detalles que puedan conducir a la conclusión de que una persona está simulando, engañando o no está diciendo toda la verdad. Puede cambiar el curso, y con ello el resultado, de una venta o negociación, o la forma de dirigir un equipo, evitando posteriores contratiempos.

El análisis de los diferentes parámetros de las microexpresiones falsas, puede ayudar a detectar el engaño:
  1. Simetría. Se puede observar el movimiento de los mismos músculos en ambos lados de la cara dando lugar a una cierta simetría. Sólo es desprecio tiene una microexpresión asimétrica.

  2. Tiempo de ejecución. Incluye el tiempo que tarda en aparecer, el tiempo que se mantiene y el tiempo que tarda en desaparecer. Las microexpresiones auténticas duran entre 1/8 y 1/2 de segundo. Las microexpresiones más largas son fingidas.

  3. Sincronización. La microexpresión facial de las emociones coincidirá en el tiempo con la expresión corporal y la variación en la voz asociadas con dichas emociones, especialmente el tono, la velocidad y el volumen. Si la microexpresión facial aparece con posterioridad al resto de expresiones, será un indicador facial de la mentira.

  4. Velocidad de inicio. La velocidad de inicio o arranque de una microexpresión falsa será más abrupta y más explosiva que la de una microexpresión sincera.

  5. Trayectoria. La microexpresión desarrolla su trayectoria completa sin interrupciones o sin expresiones de contención si ésta es sincera.

En definitiva, las personas vivimos, recordamos y aprendemos a través de las emociones, por lo que cualquier organización formada por personas, estará entonces compuesta por emociones. Emoción y empresa han ido siempre unidas de la mano, y en tanto en cuanto las personas continúen siendo el alma de las empresas, seguirá siendo así.

Es momento de empezar a pensar en las emociones que se viven en las empresas y de cómo se pueden identificar. Y éste, como tantos otros, es un campo en el que de nada vale teorizar, hay que ponerlo en práctica.

Empresa y microexpresiones

Los comentarios están cerrados.